Cena antiinflamatoria con cúrcuma para dormir mejor
Una receta de boniato, lentejas y cúrcuma que se prepara en treinta minutos y deja el cuerpo listo para descansar de verdad. Inflamación baja, sueño profundo.
Antes de escribir cociné. Cinco años en cocinas de restaurante, con sus turnos partidos y sus quemaduras y la sensación de que la mejor mesa del mundo no es la del domingo, es la del martes a las nueve, después del trabajo, con lo que hay en la nevera. De ahí saqué casi todo lo que sé.
Vivo en Valencia con dos gatos y demasiados platos, y escribo sobre cocina y casa con tono confidencial. Si una receta tarda dos horas, lo digo. Si una cazuela me ha salido mal tres veces antes de salir bien, también. Hablo de tu cocina, no de la cocina Bulthaup que ninguna de las dos vamos a tener.
Me interesa lo cotidiano como territorio: la cena del jueves, el aprovechamiento, una mesa para cuatro un martes, los muebles heredados con marcas. Lo que no me interesa es disfrazar lo de cada día de evento aspiracional. Cocinar y vivir bien una semana cualquiera ya es bastante.
Escribo sobre lo doméstico como si importara, porque importa.
Una receta de boniato, lentejas y cúrcuma que se prepara en treinta minutos y deja el cuerpo listo para descansar de verdad. Inflamación baja, sueño profundo.
Un bizcocho aromático, denso y elegante. Se hace con cinco ingredientes y dura tres días en la nevera. La receta perfecta para una merienda con amigas que se queda en la memoria.
La primera comida del día es la que pone orden hormonal o la que lo desordena. Cinco propuestas equilibradas, ricas en proteína y bajas en azúcar para empezar bien.
Vegano sin renunciar a nada. Calabaza dulce, garbanzos crujientes, kale masajeado y un aliño de tahini que lo une todo. Listo en cuarenta minutos y sienta como un abrazo.