Los chequeos que toda mujer de 45+ debería hacerse
Una lista honesta y sin alarmismos de las pruebas médicas que merecen agendarse a partir de los 45. Anticipar problemas no es ser hipocondríaca, es ser inteligente.
Llevo veinte años escribiendo de salud femenina, primero en una revista familiar de las de toda la vida y después en digital, que es donde aprendí que la prisa es enemiga del rigor. Mi tema es el cuerpo adulto: menopausia, sueño, cabeza, deseo, todo lo que nos llega a partir de los cuarenta y cinco y que nadie nos contó a tiempo.
Me formé escuchando a ginecólogas, endocrinas y fisioterapeutas de suelo pélvico, y traduciendo lo que decían a un castellano que entendamos sin máster. Hoy vivo en San Sebastián, camino mucho, duermo regular y escribo para mujeres que no necesitan que las animen, sino que las informen.
No prometo soluciones milagro ni te voy a decir que esta etapa es la mejor de tu vida. Te voy a contar lo que sabemos, lo que no, y lo que la ciencia todavía está discutiendo. Sin dramatismos, sin negacionismo, y sin ese tono aspiracional vacío que nos hace dudar de nuestro propio cuerpo.
Escribo para que dejemos de tener miedo a un cuerpo que también es nuestro a los cincuenta.
Una lista honesta y sin alarmismos de las pruebas médicas que merecen agendarse a partir de los 45. Anticipar problemas no es ser hipocondríaca, es ser inteligente.
Tres minerales que el cuerpo deja de absorber bien con la edad y que marcan la diferencia entre sentirse de 45 o de 65. Cómo elegirlos, cuándo tomarlos y de dónde sacarlos.