A partir de los 40 el cuerpo cambia silenciosamente la forma en que aprovecha lo que come. Tres nutrientes pasan a ser críticos: magnesio, hierro y colágeno. Y los tres se pueden cubrir con dieta, suplemento o las dos cosas a la vez.
Magnesio
- Para qué: sueño, sistema nervioso, contracción muscular, salud ósea.
- Forma a buscar: bisglicinato o citrato (no óxido).
- Cuánto: 300-400 mg al día, mejor por la noche.
- Comida: cacao puro, almendras, espinacas, semillas de calabaza.
Hierro
- Para qué: energía, oxigenación, función cognitiva.
- Cuándo: solo si la analítica indica ferritina baja.
- Forma a buscar: bisglicinato (mejor tolerado que el sulfato).
- Trampa común: se absorbe peor con calcio o té; mejor con vitamina C.
Colágeno
- Para qué: piel, articulaciones, suelo pélvico.
- Forma a buscar: hidrolizado, péptidos de bajo peso molecular.
- Cuánto: 10 g al día, en café o leche vegetal.
- Comida: caldo de huesos, gelatina sin azúcar, piel de pescado.
Lo que importa
No suplementos por moda, sino por necesidad real demostrada en analítica. Y siempre acompañados de una dieta variada, suficiente proteína y movimiento. Lo demás es marketing.