A partir de los 45 el cuerpo empieza a pedir mantenimiento más fino. No se trata de pasar la vida en consultas, sino de hacer las pruebas que realmente cambian decisiones.
Anuales
- Analítica completa: hemograma, perfil tiroideo, perfil lipídico, glucosa, vitamina D, ferritina y B12.
- Tensión arterial, en consulta y en casa.
- Revisión ginecológica con citología y ecografía transvaginal.
- Mamografía desde los 50 (antes si hay antecedentes).
Cada dos años
- Densitometría ósea a partir de los 50, antes si hay riesgo.
- Revisión cardiológica con electrocardiograma.
- Revisión dermatológica para mapeo de lunares.
Cada cinco años
- Colonoscopia a partir de los 50.
Lo que no aparece en la lista
La salud mental. Una conversación honesta con tu médica de cabecera sobre cómo estás durmiendo, comiendo y sintiéndote vale más que muchas pruebas. Pídela.