A los 50 una mujer tiene una ventaja enorme: ya sabe lo que le sienta bien. Y la elegancia, contra lo que vende la industria, no consiste en disfrazarse de hija propia. Consiste en habitar el cuerpo que se tiene con piezas que lo respetan.
Lo que sí
- Tejidos nobles: lino, seda, lana fina, algodón pesado.
- Cortes rectos o ligeramente entallados, nunca apretados.
- Largos de falda hasta media pantorrilla o por debajo de la rodilla.
- Colores tierra, marfil, gris perla, azul tinta, negro carbón.
- Joyas antiguas, una sola buena, con historia.
Lo que mejor evitar
Mensajes en camisetas, prendas con escotes ostentosos, estampados muy juveniles, denim deshilachado, plataformas. No porque "no se pueda", sino porque entran en competencia con la edad y siempre pierde la edad.
La regla de oro
Si te miras al espejo y te ves con la prenda en lugar de llevándola, devuélvela.