El maquillaje que potencia la madurez en lugar de ocultarla
Las técnicas y los productos que abrazan la edad sin maquillarse encima de ella. Una conversación honesta con maquilladoras que llevan décadas trabajando con mujeres reales.
Soy de Cádiz y de las que creen que el aire de aquí ya viene madurado. Escribí durante años sobre vinos, mesas y viajes, y hace un tiempo decidí añadir el otro tema del que mi generación de mujeres no tiene a quien leer en serio: el deseo, el cuerpo y la sexualidad después de los cuarenta y cinco.
Me interesa el placer entendido como sentido más que como producto. La copa que merece la pena, la mesa que se mastica despacio, el sexo que llega cuando una sabe lo que quiere. Escribo en primera persona porque a esta edad ya no toca andarse con eufemismos. Cito a sexólogas, sumilleres y perfumistas, pero no para corregirme: para acompañar lo que ya he sentido.
No escribo manuales. No te voy a explicar cómo reinventarte ni cómo seguir 'estando buena' a los cincuenta. Eso es otra cárcel. Te voy a contar lo que sí descubrí cuando dejé de pedir permiso para disfrutar.
Ya basta de pedir perdón por disfrutar; el placer no caduca a los cuarenta y cinco, se afina.
Las técnicas y los productos que abrazan la edad sin maquillarse encima de ella. Una conversación honesta con maquilladoras que llevan décadas trabajando con mujeres reales.
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