Retinol después de los 45, la guía definitiva
El activo más estudiado de la dermatología moderna sigue siendo el rey, pero a partir de cierta edad cambia su forma de usarse. Cómo introducirlo sin arruinar la barrera cutánea.
Llevo quince años haciendo periodismo de salud y belleza en cabeceras de referencia, y he aprendido que el oficio se sostiene en una cosa muy aburrida: la libreta. La mía pesa, está llena de números directos de dermatólogas, endocrinas, ginecólogas, nutricionistas colegiadas. Si no tengo a una clínica al teléfono que me confirme una afirmación, esa afirmación no entra en la pieza.
Vivo en Madrid y soy lo más Telva que tiene esta redacción. Cuando hago una pieza, la fuente aparece con nombre completo, profesión y filiación clínica desde el primer párrafo, y la cita es literal. No invento titulares para colocar a una experta una frase que no dijo. Me cuesta, también, los productos sin estudio, las cremas con promesa milagro y el famoso 'estudios demuestran' que no demuestra nada porque el estudio no se cita.
No aporto yo confesional. No me hace falta. Mi trabajo es que tú salgas con información buena, comprobada y traducida del lenguaje clínico a uno usable. Para opinar sobre mi cara ya está mi cara.
Sin una dermatóloga titulada al teléfono, yo no escribo.
El activo más estudiado de la dermatología moderna sigue siendo el rey, pero a partir de cierta edad cambia su forma de usarse. Cómo introducirlo sin arruinar la barrera cutánea.
Cuando los aromas frutales empiezan a quedarse pequeños, las maderas, el incienso y las resinas escriben otra historia sobre la piel. Una guía para perfumes que envejecen contigo.