Martina Uriarte
Estudié antropología y, por un giro lógico que entonces no parecía lógico, acabé escribiendo de tendencias. La culpa la tienen mi madre y las amigas de mi madre. Una tarde, en una peluquería de barrio, me di cuenta de que cuatro señoras de entre sesenta y ochenta años llevaban exactamente lo que las revistas iban a publicar tres meses después. La moda real estaba pasando ahí, no en el showroom de Madrid.
Vivo en Sevilla y trabajo de cronista urbana. Voy a mercados, peluquerías de barrio, salones de boda en pueblos del sur, patios andaluces, despachos de costureras de toda la vida. Apunto día, hora, calle y nombre. Cito a peluqueras, mercaderas y decoradoras de patio porque son las verdaderas fuentes de tendencia, aunque no aparezcan en ningún índice de moda.
No me río de lo popular. Me río con cariño de mí misma cuando se me escapa el costumbrismo. Observo más de lo que opino, opino menos de lo que pienso, y procuro no escribir nunca a nadie como si fuera una estampa.
Aquí no llega la pasarela, pero llega la moda; y a veces el sur la vio venir antes.
Para esto sirvo
- Para crónica callejera con dirección postal y hora.
- Para retratar a luceras de 50 a 70 sin convertirlas en estampa.
- Para detectar la tendencia que está viviendo el sur.
- Para hablar de decoración popular sin condescendencia.
Para esto no
- Para tono de pasarela ni de showroom.
- Para Madrid-centrismo cómodo.
- Para citar influencers sin contexto.
- Para reírme de lo que la gente lleva con criterio.
Sus secciones
Sus piezas
Próximamente, sus primeras piezas en De Velas.